Para llegar a San Juan Evangelista Analco, curveamos montañas y montañas de pinos, donde según el conductor que me recogió en Oaxaca, viven animales como el jaguar y el venado.
A mano derecha se puede ver Tuxtepec, un pueblo vecino con el han tenido distintos conflictos a lo largo de la historia. Uno de ellos, el control de la cacería de animales.
Las primeras amigas que hago, son las mujeres encargadas de preparar los alimentos para el Campamento Audiovisual Itinerante (CAI) al que asisto como voluntaria. Cocinar para tantas personas debería provocar un revoloteo, las mujeres llenan ollas y platos con una tranquilidad envidiable.
Lo que sea que preparen será acompañado por tortillas, que hace otra mujer cerca de la "casa de huéspedes" donde me quedo.
Analco es pequeño, algunos hablan de 500 o menos habitantes. Cuando camino por sus calles, con suerte me cruzo a un par de personas.
Me pregunto cuánta gente vive en esas casas grandes, por qué hay tantas casas abandonadas o desocupadas, quién irá a vivir en las nuevas construcciones y porqué me siento tan observada desde ellas.
Varios pueblos cerca de Analco, celebran el natalicio del expresidente Benito Juárez, con un torneo de baloncesto que lleva su nombre.
Los niños y jóvenes de este lugar, han ganado copas en distintas categorías, traídas de pueblos como Guelatao o Ixtlán de Juárez.
La "foto de postal" es un antiguo campanario en la mitad del pueblo. Cuando lo visité, sentí ganas de tocar cada campana y miedo a que se me cayeran encima.
En la casa del conductor que también es carpintero, y resultó ser una grata compañía para mí en Analco, encontré una versión del campanario en madera y una especie de zorrillo disecado.
A la séptima versión del Campamento Audiovisual Itinerante, asistieron niños, jóvenes y adultos de Analco, de otros lugares de México, una uruguaya, un argentino y una colombiana, todos atraídos por el mundo audiovisual.
Durante las tres semanas que dura el CAI, se discuten y se hacen ejercicios en temas de guión, producción, animación 2D, actuación y crítica audiovisual.
Como voluntaria, acompañé el taller de video-cartas que se realizó con los niños del lugar. Al recorrer el pueblo, descubrimos, dibujamos y contamos la historia de "El duende y la matlazihua"
Este viaje fue gracias a amigos y conocidos que la vida ha ido poniendo en mi camino.



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