Abajo de la casa, patos, gallinas, cerdos y perros hacen ruido a nuestra llegada. En la escalera se deja el barro de las botas. Arriba, desde el corredor se ve el lomerío y
Estamos en alguna vereda de la zona del Departamento del Caquetá, llamada "entre ríos" Nos reciben con gallina asada, aguacate, ensalada, ají, patacón, arroz y jugo de mango en leche.
Conversamos con su esposa y sus hijas de 9 y 14 años, sobre nuestra travesía de ocho días. Finalmente las mujeres me ofrecen una cama; rodeada por un toldillo rojo que cuelga del techo y me evoca pasión, no imaginé que sería la primera de muchas noches que comería y dormiría en este lugar.
A luz del día, desde tiestos y vasijas reluce un jardín que rodea la casa. Todos saben y hacen su trabajo; unos ordeñan y otros preparan el desayuno, rutina de las fincas ganaderas, movimiento sin afán.
En el desayuno, el tema principal es la fiesta de 15 que le realizarán a su hija en el siguiente año, todos imaginan el trajín de la celebración y me invitan a la fiesta. Acepto y me ofrezco a tomar las fotografías.
Camino al puerto que me conducirá a mi casa, imagino las bestias cargando los preparativos, y a los invitados evadiendo el barro para asistir impecables.
